febrero 24, 2005

Infanta Margarita

Meninas de Velázquez

Maldita soledad
obscurece mi entorno,
nubla mi vista,
encadena mi ser.

El brillo de mis ojos no es el mismo…
todos lo saben pero lo callan.
Les pagan por eso.
Estas ropas lejos de vestirme me disfrazan.

Tanta gente en este cuarto
y cuanto espacio hay de más.
Me asfixian.
También lo saben, pero . . .

Ya no quiero vivir más,
mi alma hace tiempo que me abandonó
solo me queda mi soledad.
Maldita soledad.


Karla H. Romero

Espejo


Amor … nada más profundo que eso.
Tus ojos me llevan, me traen, me encarcelan, me suicidan, me desaparecen,

me regresan a la vida con tanta pasión… que el escalofrío llega hasta la última uña del dedo pequeño de mi pie izquierdo. Mi alma se estremece.

La muerte me rodea… nos rodea.
Tu lo sabes, solo que lo callas.
Quisiera volar . . . volar lejos . . . irme . . . fuera . . pero tu estás prisionero.
Esas cadenas de oro te impresionan tanto que ni la mirada puedes virar,
como si algún día con ello pudieses comprar tu libertad.

Ámame como te amo, déjame de admirar, toca mi piel,

roza mis labios, besa mi espalda. Libéranos.
Permítete dejar de pensar,
déjame solo sentir.
Palpar el aire, acariciar la vida,
sonreírle teniéndote a mi lado.
Ser un suspiro.


Karla H. Romero